Los pantalones vaqueros son una prenda básica que encontramos en los armarios de todo el mundo. Y no es de extrañar: son resistentes, sientan bien, se pueden combinar con multitud de prendas y no pasan de moda. 

Pero, aunque su tela es muy dura y resistente, eso no significa que sea fácil de cuidar. Si no se lavan de la manera adecuada pueden perder su color con rapidez y estropearse, así que es importante tratarlos como es debido. 

Pero, ¿cómo lavar los vaqueros adecuadamente? Si no tienes muy claro cómo debes limpiar esta prenda, sigue leyendo porque te vamos a explicar lo que tienes que hacer. 

En primer lugar, lo primero que tienes que hacer antes de lavar cualquier cosa es leer con atención las etiquetas. Aquí encontrarás las recomendaciones del fabricante para tratar bien el tejido y evitar que se estropee.

Antes de meter los vaqueros en la lavadora, dales la vuelta, comprueba que no hay nada en los bolsillos y cierra las cremalleras y los botones. De esta forma evitarás que las costuras y los pliegues se pongan más claros y que la tela se vea dañada por la fricción.

Al igual que sucede a la hora de lavar la ropa negra u oscura, para conservar el color original de los vaqueros lo mejor es que utilices un programa con agua fría nunca superior a 30 ºC. De esta forma la tela se desteñirá menos y se reducirá el riesgo de transferencia de color.

Elige con cuidado el detergente que vas a utilizar. La mejor opción es detergente líquido suave, ya que el polvo puede dejar manchas en los vaqueros oscuros. Además, no es recomendable utilizar suavizante porque puede dejar residuos.

Después del lavado, seca los vaqueros del revés al aire libre y procura no tenderlos bajo el sol directo. Los rayos del sol debilitan el color con rapidez, así que ponlos a la sombra. Evita las altas temperaturas de la secadora. Una vez secos, plánchalos también del revés.

Otro consejo para conservar los vaqueros como nuevos durante más tiempo es lavarlos con menos frecuencia que otras prendas

Esto es debido a que su tejido absorbe menos olores y no acumula tanta suciedad y bacterias como otro tipo de tela, de manera que aguantan más tiempo sin necesidad de pasar por la lavadora.