La seguridad es una de las principales características de nuestros coches. Más allá de la velocidad o su consumo, los productores tienen muy en mente la protección que deben dar a los conductores y pasajeros.

Existen multitud de sistemas que nos protegen de manera visible, como pueden ser los airbags o el cinturón de seguridad. Pero también hay otros que funcionan a nivel mecánico, trabajando para que no perdamos el control al volante.

El ESP (o Programa de Control de Estabilidad) es uno de los más importantes. Permite al vehículo mantener la estabilidad cuando se realizan maniobras bruscas, esquivando un obstáculo o en un giro cerrado.

ESP

El sistema consta de un microordenador que controla la unidad de control electrónico, un grupo hidráulico y un conjunto de sensores: ángulo de dirección, velocidad de giro de rueda y aceleración transversal.

Estos sensores se chequean 25 veces por segundo para comprobar que la dirección que lleva el coche (y sus ruedas) se corresponde con la dirección real en la que se mueve el vehículo. Si ambas direcciones no coinciden, el ESP se activa.

En estos casos, se inicia la intervención de los frenos, que usarán una fuerza diferente en cada lado, dependiendo de la dirección. También puede reducir la velocidad del vehículo para mantener la estabilidad del coche.

 Salvan muchas vidas y hacen que la conducción sea más segura, pero muchos coches tienen la capacidad de anular este sistema. Algunos modelos tienen un botón con las siglas o con un símbolo de un coche seguido de varias líneas.

Pulsar este botón desactiva un sistema que hace que nuestro vehículo sea más seguro en condiciones óptimas. Prescindir de él solo es aconsejable en dos situaciones concretas:

  • Suelos blandos o resbaladizos.- El exceso de agua o el barro nos obliga a hacer maniobras que el ESP nos impide hacer con normalidad. En un ambiente resbaladizo la dirección del coche puede variar de aquella que tomemos nosotros y necesitamos poder hacer esto para tener más seguridad.
  • Nieve y cadenas.- La nieve es la condición extrema del agua para la conducción, por lo que el ESP debería estar desactivado. Conducir con cadenas solo se realiza en lugares nevados, así que también debe quitarse el control de estabilidad para poder controlar el coche en estas difíciles situaciones.

 No es un consejo lanzado al aire. Según los estudios, el ESP ha salvado 6.000 vidas desde que se implantó por primera vez en el año 1995. Además, desde 2011 todos los coches nuevos tienen este sistema y se han evitado unos 30.000 accidentes.

Viaja seguro y no desactives el ESP si hay condiciones normales y adecuadas. Puede salvar tu vida y la de los que van contigo. Conduce con precaución y recuerda que siempre es más importante llegar a tu destino que hacerlo rápido.