Comprar una casa se ha convertido en un sueño imposible para muchos jóvenes, que no pueden pagar los precios estratosféricos fuera del alcance de sus sueldos mileuristas. Es un fenómeno que también ocurre incluso en los países más ricos, como Estados Unidos.

La solución pueden ser las casas impresas en 3D. Son más baratas, más seguras para los trabajadores, y más ecológicas. Y ya están a la venta.

SQ4D es una startup afincada en Nueva York que ha desarrollado una tecnología llamada ARCS (Systema de Construcción Robótica Autónoma), que básicamente es una impresora 3D gigante del tamaño de una casa. Puedes verla en acción en este vídeo:

Como vemos, esta impresora 3D imprime con cemento. Tan solo hay que suministrarle un plano, y ella sola es capaz de construir los cimientos y las paredes, hasta el techo.

Es cierto que solo imprime el 41% de la vivienda: los operarios tienen que colocar las puertas y ventanas, así como el tejado y el revestimiento de madera. Pero es un proceso mucho más rápido, seguro y ecológico que una construcción estándar, que puede llevar varios meses.

Con el sistema ARCS, la empresa SQ4D puede imprimir una casa desde cero en 48 horas, y entregarla terminada al cliente en 7 días usando solo tres albañiles, tal como explica su capataz a Digital Trends.

Con este sistema se consigue reducir el precio de la vivienda en más de 80.000 dólares. Mientras que el precio medio en el barrio de Riverhead, en Nueva York, ronda los 380.000 dólares, la primera casa en 3D que se pone a la venta la vende la inmobiliaria Zillow por 299.999 dólares. No es una ganga, pero hay un ahorro significativo.

SQ4D reconoce que esto es solo el principio. A medida que refinen el proceso y construyan en serie los precios serán aún más baratos, y no solo se centrarán en las casas. También en comercios, oficinas, almacenes, garajes, etc.

A fin de cuentas, es tan sencillo como cambiar el plano y los parámetros en la impresora 3D, y dejar que trabaje ella sola…